Mostrando entradas con la etiqueta NEGOCIATION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NEGOCIATION. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de julio de 2020

BUSCAR MEJORES OJOS UN ATAJO EN LA SOLUCIÓN DE UN CONFLICTO MULTI-ACTOR



Cuando trabajamos en una zona en particular afinamos nuestros sentidos al punto que distinguimos con rapidez a los actores, los procesos sociales, cambios en los planos de la realidad, los mapas de poder, y los medios políticos utilizados. Pero en otros casos nos ha tocado participar de manera cotidiana en procesos muy diversos. Me acuerdo un día estar en Chalhuahuacho, y dos días después en Pichanaqui, o en Chiclayo. Es decir, en lugares geográfica y culturalmente muy distintos.
Aun cuando cambiar continuamente de realidad social, y participar en diferentes tipos de conflictos nos puede ayudar a afinar nuestros sentidos, creo que confiar solo en lo que uno ve es un error. Por eso normalmente he enviado a zonas de conflicto a las personas que pueden ver más y mejor. Cuando he tenido un conflicto con nativos amazónicos he enviado a los especialistas acompañados de otros nativos miembros del equipo, porque comprendía que ellos verían cosas que el resto de los profesionales no podrían ver.
Por ejemplo, un amigo me contaba que mientras negociaba con nativos en contacto inicial pudo notar que los ciertos niños tenían tuberculosis y su respuesta fue cortar el diálogo e iniciar la atención inmediata de estos niños. Este giro de timón acabo con el conflicto porque los nativos agradecieron su sensibilidad y buen criterio.
Hay también quienes con facilidad pueden distinguir entre foráneos y locales, entre líderes y manipuladores, entre consenso e intimidación, o entre un proceso espontáneo y uno inducido.
Hay muchas cosas que una persona familiarizada con una cultura puede ver, pero dos son sumamente importantes:
1.       LA COMUNICACIÓN NO VERBAL:
Durante un diálogo, una protesta o una negociación, los actores que uno tiene al frente comunican muchas cosas de maneras no verbales. Las personas en grupo nos comunicamos permanentemente, y decimos cosas como a qué subgrupo pertenecemos, que nos estamos organizando para hacer algo, que tenemos afinidad o discrepancia con otro miembro del grupo, que estamos presionando a alguien, que estamos dando un mensaje a la población con nuestros gestos o la pintura en nuestros rostros, etc.
Esta información es muy importante para nuestro comportamiento en las reuniones o el manejo de un enfrentamiento. Así también sirve a la hora de hacer sociometrías, mapas de actores, mapas de poder, mapas de medios políticos, y en general al estudiar la semiótica del lenguaje.
2.       LOS CAMBIOS EN EL ESTADO DE ANIMO:
Durante los enfrentamientos, las negociaciones o los diálogos, las personas experimentan cambios en sus estados de animo a nivel grupal, que nos adelantan una escalada o desescalada, un rechazo a nuestras propuestas o una aceptación tácita, una división en el grupo, o por el contrario su fortalecimiento.
Era común que se me acercara un miembro del equipo y me dijera al oído, “el grupo tal ya esta arto de escuchar al otro grupo, van a terminar peleándose”, o “la gente esta cansada, avancemos más rápido con la reunión”, y etc. Pero lo más importante es reconocer cómo esta respondiendo el grupo a las propuestas, al debate, a la tensión, y a los acuerdos. Lo peligros es estar avanzando bajo una cúpula de cristal que se puede derrumbar solo con dar un paso más. Y es que no vasta con que el líder no diga que sí.
Cuando uno practica la oratoria se acostumbra a ver al auditorio seguir con su estado de animo nuestras palabras, o desconectarse de lo que decimos. Un buen orador en su medio social puede llevar a la audiencia al estasis o darse cuenta rápidamente del rechazo. Pero fuera de nuestro medio social necesitamos un colaborador que pueda orientarnos. Y no me refiero solo a lo que pueda decir uno mismo, en un diálogo multi-actor, necesitamos reconocer los efectos de todos los participantes sobre el resto de la concurrencia.
UNA ANOTACIÓN FINAL
Alguna vez me cuestionaron por tratar de diversificar los equipos profesionales de manejo de conflictos, ya que algunos creen que el conflicto es un tema de científicos sociales, sin comprender que en el mundo rural hay cosas que un agrónomo, un veterinario, o un campesino pueden ver, que yo como sociólogo no veo. La profunda inserción cultural que alcanzar algunas personas por su experiencia profesional o política, sumada a una gran sensibilidad, es algo difícil de poner en un término de referencia. Por eso creo que es deber de los que nos dedicamos a la resolución de conflictos dar una explicación más amplia sobre las habilidades y competencias que requiere un equipo humano para el manejo de conflictos.

EL COMERCIO AMBULATORIO COMO CONFLICTO SOCIAL



Recuerdo que en mi infancia a modo de broma preguntaban ¿Qué está haciendo una manguera en la esquina?, y de hecho no estaba regando el parque, la respuesta era “vendiendo mangos”. De la misma forma me pregunto ¿Qué hace un ambulante en el gramado de un parque, que no vende dulces o viandas?, pues perdiendo el tiempo. Y es que hay que considerar algo muy importante la venta ambulatoria es un negocio oportunista que se localiza dónde puede interceptar un flujo de clientes.
El ambulante como su mismo nombre lo dice “ambula” y lo hace en busca de sus clientes. Se trata de comerciantes que desplazan su mercadería a los lugares donde más ventas pueden tener. Si vemos que coinciden en algún lugar es porque un flujo de clientes los atrae. Enviarlos a un coliseo, un parque o una plaza, no tiene ningún sentido, en tanto en ese lugar no exista un flujo de clientes, y eso se debe a la forma en que está planteado su negocio. Si se les ofrece un lugar lo más probable es que pongan un familiar para no perder el sitio y siga siendo ambulantes como siempre.
El ambulante tiene poco capital, por lo que necesita dar la mayor rotación posible a su mercadería para sobrevivir. La gran parte de los ambulantes salen de sus hogares con la expectativa de vender todo en una jornada.
El ambulante por lo general tiene poco stock, en todo caso puede ser abastecido por un almacén. Por tanto, no va a llenar una tienda o un local comercial.
El ambulante vive del diario, se dice que “si no vende, no come”, o rápidamente se descapitaliza, por lo que sale diariamente, y dejará de hacerlo si surge otra actividad económica que le resulte más atractiva.
El ambulante vende lo que el mercado demanda y puede rápidamente cambiar de rubro si su producto no se vende bien. Por eso necesita información de mercado, y la busca continuamente.
El ambulante busca a sus clientes, en lo flujos urbanos, por lo que se encuentra en paraderos, mercados, zonas comerciales, en la puerta de centros de trabajo, universidades y colegios. Y siempre buscará un lugar apropiado para interceptar a sus clientes.
Algunos ambulantes están especializados, lo que los hace más fáciles de formalizar y ubicar en puntos de la ciudad, como los vendedores de periódicos y de alimentos.
Hay que agregar a todos esto que es un trabajo duro, y lleno de privaciones, propio de gente motivada o dicho de otro modo muy necesitada. El vendedor ambulante desarrolla habilidades para vender y sobrevivir en la calle al mismo tiempo. Podemos resumir que su negocio consiste en instalarse en los flujos humanos cargados de clientes, con el fin de obtener la máxima eficiencia comercial, con el mínimo capital, salvando para ello todas la privaciones y dificultades que se presenten.
¿QUÉ HACER CON EL COMERCIO AMBULATORIO?
Comercio ambulatorio hay en todo el mundo, la diferencia esta en cómo lo organizan, incluso se puede decir que en algunos lugares es parte de los corredores turísticos. Sin embargo, algunas medidas pueden considerarse dentro de la idea de ordenar el comercio urbano, tales como:

1.       FORTALECER LOS COMERCIOS FORMALES. - Es probable que algunos de los que vemos hoy como ambulantes, sean en comerciantes formales que han decidido salir a las calles, esto debido a las restricciones al comercio formal, desde las propias de la pandemia, como todos los trámites y licencias que se impone al comerciante formal.

2.       MITIGAR LOS RIESGOS. - Ciertamente la pandemia impone riesgos de salud sobre las interacciones humanas, entre ellas el comercio. Y dado que no es posible acabar con el comercio ambulatorio de un día para otro, hay que manejar este riesgo como cualquier otro reduciéndolo y mitigándolo. Para eso hay que poner más baños públicos e imponerles normas de convivencia. Capacitarlos y controlar que cumplan las reglas, antes que solo reprimirlos.

3.       ORGANIZARLOS. - Los ambulantes son un capital humano constituido por personas motivadas, trabajadoras y eficientes. Cuya escasez de capital y falta de oportunidades los lleva a este modelo de negocio. También son anómicos, por eso al organizarlos se puede conseguir de ellos algún nivel de autoregulación.

4.       RECONVERTIRLOS ECONÓMICAMENTE. - Podemos ver al ambulante como un emprendedor, con diferentes carencias. Al estudiarlos debemos encontrar entre ellos a grupos formalizables y capaces de constituir un negocio comercial de mayor tamaño, con algún apoyo. A otros reinsertarlos al mercado laboral gracias a su habilidad en ventas y similares. Y a otros seguramente más capaces, se los puede orientar a emprendimientos económicamente más grandes.

5.       APOYAR LOS EMPRENDIMIENTOS PRIVADOS. – Son los empresarios del sector construcción y comercio los que pueden creer espacios viables para el comercio, y en cierto modo absorber al comerciante informal y entre ellos al ambulante. En lugar de tratar de sacrificar infraestructuras públicas como parques o complejos deportivos que son tan necesarios para la comunidad. Hay que trabajar con los inversionistas privados el desarrollo de zonas comerciales que permitan organizar a los informales.

El tema no es acabar con el comercio ambulatorio o informal, sino ordenar la ciudad, dando a ciertas zonas de la ciudad las condiciones para aglutinar el comercio, de manera rentable y sostenible. Recordemos que el comercio ambulatorio sigue los flujos urbanos, y eso es lo que hay que planificar correctamente.

martes, 1 de noviembre de 2016

CONFLICT PREVENTION – COLONIZATION




In some local conflicts, particularly those associated extractive activities. as mining or oil are captured by groups outside the conflict zone. And suddenly the violence increases, while dialogue is difficult or disappears. This colonization of the conflict is a political process, which has three common patterns. The first is the introduction of an ideology that justifies violence. The second is the infiltration of external political operators, and third vertical and authoritarian organization that dominates local organizations. 

If an ideologIn a society where there are different ideological, political or religious, there will be a variety of leadership. But in a society where a single ideology dominates, leadership will always be similar. The generalization of an ideology of violence, has the purpose promote and justify violence, creating the basis for a spiral.y of violence diffuse, and introduction of external political operators who seek to replace or control local leaders, in the conflict zone, we can be to a colonization of the conflict.

The next step is a vertical organization, which through intimidation take total control of the organizations in the area is installed. A colonized conflict will be much more difficult to solve.

andresescuderoc@gmail.com